Ayer, se llevó adelante el taller Exploradores de Insectos, organizado por el Museo Regional Provincial Padre Manuel Jesús Molina, en el Centro Cultural Santa Cruz. La propuesta buscó promover experiencias educativas.
El Gobierno de Santa Cruz, a través de la Secretaría de Estado de Cultura, impulsa esta actividad con el objetivo de fomentar experiencias educativas que vinculen a las niñas y niños con la observación, la creatividad y el conocimiento del patrimonio natural, integrando el lenguaje artístico y el enfoque científico.
La actividad se desarrolló en articulación con el área de Artes Visuales, que presenta la exposición Terrario nocturno, propuesta didáctica realizada por estudiantes del Instituto Provincial Superior en Arte (IPSA), del Profesorado de Artes Visuales, en la que se exhiben obras que representan insectos en diferentes formatos.
En paralelo, el Museo Regional Provincial Padre Manuel Jesús Molina cuenta con la exposición temporaria Colecciones, emplazada en la Sala Circular, donde se destacan objetos pertenecientes a la colección de Entomología. El cruce entre arte y ciencia se consolidó como herramienta pedagógica y de divulgación del patrimonio natural.
Los espacios y la didáctiva
El recorrido comenzó en la Sala Banco Santa Cruz y continuó en la Sala Circular, donde los participantes observaron la colección de insectos en resguardo del museo. El propósito fue señalar las diferencias entre el material original, su preservación e interés científico, y su representación artística, promoviendo la reflexión sobre los distintos modos de abordar el patrimonio natural desde la ciencia y el arte.
Luego, los niños y niñas trabajaron con la caja didáctica de paleontología, instancia que permitió reconocer las características principales de los materiales fósiles. Se presentaron imágenes de distintos tipos de fósiles de insectos, con foco en los fósiles de ámbar, restos de organismos atrapados en resina de árbol que se conservaron con un nivel de detalle excepcional durante millones de años. Estos fósiles, a diferencia de los comunes, permiten ver con gran precisión alas, patas, ojos e incluso estructuras celulares, y en algunos casos escenas de comportamiento como alimentarse o defenderse.
Finalmente, la jornada concluyó en la Sala Banco Santa Cruz con actividades lúdico-didácticas que consolidaron el aprendizaje y la experiencia compartida. Con esta propuesta, el Museo Molina reafirma su compromiso con la educación patrimonial y la construcción de espacios que acerquen a las infancias al arte y la ciencia.






