El productor y director de DEM en Argentina, destacó la experiencia en Pico Truncado, y valoró la posibilidad de reunir a jóvenes y referentes de distintos puntos del país. Además, remarcó el valor del freestyle como una herramienta de expresión, encuentro y socialización en un contexto atravesado cada vez más por la tecnología.
La realización de DEM Battles en Pico Truncado no solo abrió un espacio para la competencia y la formación en freestyle, sino que permitió reunir en Santa Cruz a jóvenes, artistas y referentes de distintos lugares, unidos por una misma expresión cultural.
Así lo destacó Valentín Trapicchio, productor y director de DEM en Argentina, quien forma parte del equipo que impulsó la llegada a la provincia de esta competencia internacional nacida en Chile y que actualmente continúa expandiéndose en el país.
Trapicchio explicó que la organización comenzó varios meses antes del encuentro, a partir de una iniciativa promovida por Ludmila Martínez y del trabajo articulado con el Ministerio de Desarrollo Social, Igualdad e Integración.
“Fue un trabajo de tres o cuatro meses. Ludmila nos habló porque quería traer la DEM a Santa Cruz y a partir de ahí empezamos a pensar la estructura, qué personas podíamos traer para aportar a la escena y qué podíamos generar además de la competencia”, señaló.
Dentro de esa planificación, uno de los puntos centrales fue que la propuesta no se limitara únicamente a las batallas. Por ese motivo, la programación incorporó también instancias de capacitación y un taller de freestyle destinado a quienes quisieran acercarse a la disciplina.
“Vinieron muchos chicos, la pasaron excelente, se rieron y aprendieron. Para mí eso es súper importante”, expresó Trapicchio.

Freestyle como punto de encuentro
Uno de los aspectos que el productor destacó especialmente fue la capacidad de esta cultura para conectar personas provenientes de distintos lugares y realidades.
Durante la jornada confluyeron participantes y referentes de Santa Cruz junto a invitados que llegaron desde otros puntos del país. Trapicchio relató que el propio equipo que arribó para formar parte del evento estuvo integrado por cerca de 18 personas, con trayectorias y procedencias diferentes.
“Hay gente que viene de Buenos Aires, otros de otros lugares. Mecha, por ejemplo, viene originalmente de Córdoba. Somos personas que nos conocimos gracias al freestyle y que probablemente no nos hubiésemos cruzado de otra manera”, explicó.
Para el referente de DEM, esa capacidad de generar vínculos es uno de los valores más importantes de la disciplina.
“Hoy estamos acá compartiendo todos juntos. Por eso, si tuviera que definir esta jornada con una palabra, sería experiencia. Es una experiencia para nosotros que venimos de lejos, pero también para la gente de acá que nos recibe y que puede encontrarse con algo diferente”, afirmó.
Volver al encuentro cara a cara
Trapicchio también puso el foco en otra dimensión de la propuesta: recuperar espacios presenciales de encuentro entre jóvenes.
En una época marcada por el uso permanente de celulares, redes sociales y distintas plataformas digitales, consideró fundamental generar ámbitos donde las nuevas generaciones puedan encontrarse físicamente, conversar y compartir intereses comunes.
“Hoy estamos todos muy metidos en la tecnología y muchas veces cuesta encontrar un espacio donde alguien pueda verse cara a cara con otro, hablar, decir lo que piensa o compartir una idea”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que el freestyle puede convertirse en un ámbito de pertenencia incluso para quienes no compiten o no rapean.
“Podés acercarte siendo chico o adulto. Podés venir a aprender a rapear o simplemente juntarte con los chicos. Ni siquiera es necesario rapear para formar parte”, indicó.
Para Trapicchio, esa apertura permite que la cultura urbana funcione como un espacio donde los jóvenes pueden encontrarse, expresarse y construir vínculos con otros.
“Es súper importante que existan estos lugares para seguir fomentando el crecimiento de la juventud, para que los chicos tengan dónde venir, expresarse, decir lo que piensan y soltar sus ideas”, remarcó.
Competencia con respeto
El productor también se refirió a una de las características propias de las batallas de freestyle: el enfrentamiento verbal que ocurre dentro de la competencia.
Explicó que aquello que desde afuera puede interpretarse como una confrontación responde a las reglas y códigos propios de la disciplina, mientras que fuera de la batalla existe una relación de respeto entre quienes participan.
“Cuando termina, las dos personas que estuvieron compitiendo tienen un respeto enorme entre sí. Se saludan, se abrazan y comparten. Eso para mí también es importantísimo”, señaló.
De esta manera, DEM Battles Santa Cruz dejó en Pico Truncado una experiencia que combinó competencia, formación y cultura urbana, pero que principalmente permitió generar nuevos vínculos entre jóvenes de la provincia y referentes provenientes de diferentes puntos del país.
“Lo más importante es esa experiencia de unir personas a través del freestyle. Nosotros llegamos desde distintos lugares y la gente de Santa Cruz nos recibió con los brazos abiertos. Ojalá todos puedan disfrutarlo de la misma manera”, concluyó Trapicchio.






