La Policía dijo que la víctima vivió en condiciones miserables y fue privada de alimentos, salud y atención dental.
Amanda Wixon, de 56 años, fue acusada de mantener cautiva a una mujer durante más de 20 años y obligarla a ser su “esclava doméstica”. El hecho ocurrió en Tewkesbury, Inglaterra, y se dio a conocer este miércoles después de que el tribunal la declarara culpable de delitos de esclavitud modernos.
La acusada tiene 10 hijos y, según indicaron los investigadores, obligaba a la víctima a limpiar la casa y hacerse cargo de los menores: “Durante sus más de 20 años de prisión, la víctima fue golpeada repetidamente mientras se veía obligada a limpiar y barrer los pisos de la casa de Wixon y preparar a sus hijos para la escuela”.
La Policía de Gloucestershire sacó un comunicado este jueves a través de sus redes sociales en el que dio detalles del caso obtenidos tras una investigación del Departamento de Investigación Criminal y publicó imágenes escalofriantes que dejan en evidencia las condiciones miserables en las que hizo vivir a la víctima, que ahora tiene 40 años.
Según consta en el escrito, “durante más de dos décadas, Wixon mantuvo a la víctima en condiciones miserables; encerrándola en la casa y privándola de alimentos, salud y atención dental”.
Además, la acusada también la privó de dinero, obligándola a vivir en la pobreza y a vestirse con ropa usada.
El escalofriante relato de la víctima
En los 13 días que duró el juicio, la víctima declaró los padecimientos a los que fue sometida. Ella conocía a Wixon a través de conexiones familiares y había pasado tiempo con ella y su familia cuando era una nena, según consta en el comunicado. La acusada llevó a la víctima a vivir a su casa en 1996.
“El jurado escuchó cómo Wixon explotó a la víctima a lo largo de los años; obligándola a completar las tareas de la casa bajo amenaza de violencia. La víctima debía pasar horas de rodillas todos los días; barrer los pisos con recogedor y cepillo y tenía que servir las comidas familiares, lavar los platos y ordenar la ropa de la familia. Wixon prohibió a la víctima bañarse, pero tenía la obligaron a bañar a los nenes y preparar baños para Wixon”, dice el comunicado.
Las autoridades indicaron que la víctima comía sólo una vez al día, “generalmente restos o sobras”. Wixon la amenazaba y la golpeaba regularmente si no completaba las tareas del hogar.
Según relató la víctima, durante el tiempo que duró su cautiverio, de enero de 1997 y marzo de 2021, “Wixon la estranguló, metió la cabeza en el inodoro y le vertió líquidos limpiadores en la cara y en la garganta”.
En su declaración, contó que la mujer la golpeó en la cara con el mango de una escoba y le hizo perder los dientes. También le rapó la cabeza a la fuerza, a pesar de que ella quería dejárselo largo.
Wixon no le permitía tener celular. Una vez descubrió que alguien le había entregado uno a la víctima, “se lo quitó, la golpeó en la cara con él, dejándole un ojo morado, y lo rompió con un martillo”.
El calvario de la víctima se terminó el 15 de marzo de 2021, cuando al sentirse mal pudo pedir ayuda con otro celular. La policía llegó a la casa de Wixon minutos después de las 22.30 horas de ese día y descubrieron el horror.
Los agentes dijeron que la víctima “parecía asustada, demacrada y desnutrida, y olía fuertemente a olor corporal. Llevaba el pelo muy corto y tenía moretones en los brazos”.
Las imágenes difundidas por la Policía de Gloucestershire de la habitación en la que dormía son impactantes.Tenía una cama básica con sábanas sucias y en mal estado, y las paredes de yeso estaban repletas de moho.
La víctima fue rescatada y trasladada al hospital. Los médicos notaron que tenía cicatrices alrededor de su boca, “se cree que se deben al contacto con líquidos de limpieza”, también estaba desnutrida y tenía callos en los tobillos por pasar horas de rodillas barriendo el piso.
El dentista que la revisó dijo que “habría tenido dolores intensos en múltiples momentos a lo largo de los años debido a infecciones y abscesos que nunca fueron tratados”.
La detective Emma Jackson de la policía de Gloucestershire dijo: “Wixon mantuvo cautiva a una víctima extremadamente vulnerable en condiciones espantosas durante más de dos décadas.
En lugar de cuidar de ella, como se suponía que debía hacer, la explotó y la obligó a trabajar en servidumbre doméstica mientras la sometía a los tratos más crueles e inhumanos”.
Wixon fue detenida bajo sospecha de negligencia, pero recuperó su libertad tras pagar la fianza. Este miércoles el Tribunal de la Corona de Gloucester la declaró culpable de obligar a una persona a realizar trabajos forzosos u obligatorios, de encarcelamiento falso y de agresión con resultado de lesiones corporales reales.






