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Masacró a su familia, huyó 18 años y cayó por un busto de arcilla: “Por mi estado mental no soy culpable”

John List asesinó a toda su familia en 1971 en Estados Unidos y logró desaparecer durante casi dos décadas bajo una identidad falsa. Tras ser capturado gracias a un busto de arcilla televisado, el criminal declaró ante las autoridades: “Por mi estado mental no soy culpable”.

La masacre ocurrió en una mansión victoriana de diecinueve habitaciones ubicada en Nueva Jersey. List, un contador de perfil extremadamente conservador y religioso, planificó el exterminio de su núcleo familiar con una frialdad absoluta.

El 9 de noviembre de 1971, el hombre disparó primero contra su esposa y su madre, para luego esperar a sus hijos. A medida que los jóvenes regresaban de sus actividades escolares, List los ejecutó sistemáticamente.

El caso del hijo mayor fue el más violento, ya que el joven intentó defenderse antes de sucumbir a los disparos. Tras los crímenes, el parricida colocó los cuerpos sobre sacos de dormir en el salón de baile de la propiedad.

El asesino dejó una carta de cinco páginas dirigida a su pastor, donde explicaba sus motivos. Alegaba que el colapso financiero y la supuesta decadencia moral de su familia lo obligaron a matarlos para garantizar que fueran al cielo.

Luego de limpiar la escena, recortó su rostro de todas las fotos familiares y huyó del estado. La desaparición de List se convirtió en un enigma para el FBI durante dieciocho años.

El contador se mudó a Denver, adoptó el nombre de Robert Clark y comenzó una vida nueva. Allí consiguió empleo, se integró a una nueva congregación religiosa y se casó nuevamente con una mujer que desconocía su pasado sangriento.

Justicia y reconstrucción forense

El giro decisivo ocurrió en 1989, cuando la producción de un programa de televisión dedicado a capturar prófugos retomó el caso. Ante la falta de fotografías actuales, contrataron a un artista forense especializado en reconstrucción facial.

El escultor Frank Bender utilizó conocimientos de antropología para modelar cómo luciría List tras el paso de casi dos décadas. El busto de arcilla incluía detalles específicos, como el uso de gafas de montura gruesa, que reflejaban la personalidad rígida del fugitivo.

El parecido fue tan impactante que una antigua vecina de Colorado reconoció al hombre de la televisión. La denuncia permitió que las autoridades localizaran a List en Virginia, donde residía en ese momento.

Al momento de su detención, el hombre insistió en que su nombre era Robert Clark. Sin embargo, las huellas dactilares confirmaron su verdadera identidad.

Durante el juicio, su defensa intentó alegar que sufría de un trastorno obsesivo-compulsivo que lo eximía de responsabilidad, declarando: “Por mi estado mental no soy culpable”.

La justicia no aceptó sus argumentos de alienación mental. Los peritos determinaron que List comprendía perfectamente la criminalidad de sus actos y que había actuado con premeditación y alevosía.

El jurado lo encontró culpable de cinco cargos de asesinato en primer grado, marcando el fin de su larga evasión de la ley.

John List fue condenado a cinco cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. Pasó el resto de sus días tras las rejas, donde finalmente falleció por complicaciones de neumonía en 2008.