Ecos del Evangelio (Mateo 19, 3-12)

Para los fariseos la cuestión es «se puede o no se puede». Y «la vida cristiana, la vida según Dios, según esta gente, está siempre en el “se puede” y “no se puede”, para ponerlo a prueba a Jesús».
Pero cuando escucha estas cosas, el corazón de Jesús sufre y va más allá; va arriba. La pregunta es sobre el divorcio, sobre el matrimonio: para ellos, el matrimonio parece que fuera “se puede o no se puede”; hasta qué punto debo ir adelante, hasta qué punto no.

En cambio, Jesús va arriba y llega hasta la creación y habla del matrimonio que tal vez es la cosa más hermosa que el Señor hizo «en aquellos siete días, que son siete etapas». En el pasaje de Mateo se lee, que Jesús les dice: “… se convertirán en una sola carne. Así ya no son dos, sino una sola carne”». Es fuerte lo que dice el Señor. Dios les creó desde el inicio así y no dice “son solo un espíritu, un solo amor”, no: “una carne”, ¡precisamente no se puede dividir eso!». Deja el problema de la separación y va a la belleza del matrimonio, a la belleza de la pareja al estar y permanecer unida. El hombre y la mujer dejan a sus familias para comenzar un nuevo camino. Por eso, hay una ruptura en el hombre y en la mujer para iniciar esto: la ruptura con aquello que estaba antes, con la familia que estaba antes; “deja para convertirse en” y después toda la vida este camino de ir adelante juntos no dos, sino uno.

Nosotros no debemos detenernos, como estos doctores, en un “se puede o no se puede” dividir un matrimonio. A veces está la desgracia de que no funciona y es mejor separarse para evitar una guerra mundial, pero esto es una desgracia. Sobre todo «vamos a ver lo positivo». Recuerdo la mirada de matrimonios de 50, 60 años… Después de sesenta años, el amor era fuerte como el buen vino: el tiempo ennoblece al buen vino y cuando envejece se vuelve aún mejor.

El matrimonio no es sólo un sacramento para ellos, para los cónyuges, sino también para la Iglesia, como si fuera un sacramento que llama la atención: “¡mirad que el amor es posible!”. Y «el amor es capaz de hacer vivir enamorados toda la vida, con alegría y dolor, aún con problemas… Pero lo importante es «continuar siempre, en la salud y en la enfermedad, pero siempre seguir adelante. Esto es la belleza».
Francisco (25 de mayo, 2018)

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