El jefe de Grupos Especiales de la Policía de Santa Cruz Pablo Agurrie se quebró al recordar el operativo de cinco días en Palermo Aike. “Yo tengo dos hijos” autoreferenció al marcar que se trabajó como si fueran los propios los desaparecidos.
La búsqueda de Leo y José en Palermo Aike dejó una profunda huella también entre quienes trabajaron durante cinco jornadas para encontrarlos. En la conferencia de prensa posterior al operativo, el comisario mayor Pablo Aguirre, jefe del Departamento de Grupos Especiales de la Policía de Santa Cruz, expresó la dimensión humana de una tarea que mantuvo a decenas de personas trabajando bajo el agua, desde las márgenes del río y en condiciones de gran exigencia física y emocional.
Al hablar de los dos hermanitos y de sus padres, Aguirre no pudo separar el trabajo profesional de su propia experiencia como padre. Su voz reflejó el peso emocional de esos días cuando explicó cómo enfrentó la búsqueda junto a su equipo.
“Yo tengo dos hijos, la verdad no me gustaría estar en ese lugar. Entonces nosotros trabajamos como si fueran nuestros hijos”, dijo
Cinco días de búsqueda sin bajar los brazos
Aguirre explicó que los integrantes de Grupos Especiales trabajaron desde el comienzo del operativo hasta el quinto día, con jornadas intensas que se extendieron mientras las condiciones y los equipos de respiración lo permitieron.
“Empezamos a trabajar desde el día cero, desde el momento 1 y no paramos hasta hoy que nos los encontramos” marcó Aguirre. Destacó el compromiso de todo el equipo de buzos: “Trabajamos de manera intensa, hasta que los equipos de respiración se quedaban sin aire”, relató.
La búsqueda no se limitó al trabajo de los buzos. También hubo personal en las márgenes del río y equipos que realizaron tareas de remoción de ramas y raíces en sectores donde los niños podrían haber quedado enganchados.
El jefe de Grupos Especiales destacó que la planificación y la coordinación de las distintas intervenciones fueron fundamentales para sostener el operativo durante cinco jornadas.

“Seguimos hasta encontrarlos”
El cansancio acumulado fue otro de los aspectos que Aguirre dejó en evidencia durante su testimonio. Sin embargo, subrayó que el agotamiento del personal no modificó el objetivo que guiaba a los equipos.
“Estoy muy cansado, todo el equipo de trabajo está muy cansado, pero eso no importa, nosotros seguimos hasta encontrarlos”, afirmó.
Sus palabras reflejaron la exigencia de una búsqueda prolongada, en la que participaron distintos organismos y especialistas, cada uno con tareas específicas para ampliar las posibilidades de localizar a los niños.
Aguirre también reconoció el trabajo conjunto entre quienes intervinieron bajo el agua y quienes rastrillaron desde la superficie y las orillas. La organización del operativo, explicó, permitió integrar las distintas técnicas de búsqueda y orientar los esfuerzos hacia los sectores considerados prioritarios.
El objetivo era que sus padres pudieran despedirse
En el tramo más emotivo de su intervención, Aguirre volvió sobre el propósito que sostuvo el trabajo durante esos días: encontrar a los niños para que sus padres pudieran despedirse de ellos.
“Y bueno, llegamos a buen puerto para que los padres puedan despedir a sus hijos. Así que voy a terminar. Misión cumplida”, expresó al cerrar su testimonio.
La frase condensó el contraste entre el resultado doloroso de la búsqueda y el cumplimiento del objetivo que había movilizado a los equipos desde el domingo. Para quienes participaron del operativo, el desenlace no fue el esperado, pero permitió que la familia pudiera recuperar a sus hijos.
El testimonio de Aguirre puso en palabras una dimensión que muchas veces queda detrás de los procedimientos y los recursos técnicos: la carga humana que afrontan quienes trabajan en una emergencia de esta magnitud. Su identificación como padre con el dolor de la familia dio cuenta del compromiso con el que, junto a su equipo, buscaron a Leo y José hasta el final.






