El Ejecutivo está estudiando alternativas para modificar el articulado de la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades para responder al reclamo de las provincias. No quieren que el tratamiento se postergue después de febrero.
El Gobierno descarta avanzar con cambios en el capítulo sindical de la reforma laboral, pero está dispuesto a negociar cambios en el apartado tributario para acercar posiciones con los gobernadores y garantizar los votos necesarios para su aprobación. La línea que le bajó el presidente a su mesa chica es que el tratamiento no pase de febrero.
Es por eso que en los sectores más duros del Ejecutivo advierten que estudian alternativas de modificaciones en el articulado para conseguir las adhesiones de los legisladores que responden a los mandatarios provinciales. La discusión se concentra en el impacto fiscal de la iniciativa.
La Casa Rosada está estudiando alternativas para modificar el articulado de la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades y descarta tener en estudio un esquema de compensaciones por afuera del Presupuesto, como obras públicas específicas o fondos extraordinarios. “No va a haber esquemas paralelos”, repiten en el oficialismo.
En Balcarce 50 insisten en que la mesa técnica está recibiendo propuestas de cambios y en que las modificaciones del texto están en proceso de “exploración”. Gobernadores aliados ya advirtieron que no acompañarán una baja de impuestos coparticipables sin un esquema de transición que atenúe el efecto sobre las cuentas provinciales.
La estrategia del Gobierno apunta a condicionar eventuales cambios tributarios a un respaldo político más amplio. En Nación mantienen la postura de que el escenario ideal contempla no tocar ningún artículo, pero reconocen que puede habilitarse una revisión acotada del capítulo impositivo si los mandatarios provinciales acompañan otras iniciativas clave del oficialismo en el Congreso.
El Ejecutivo sostiene además que no habrá cambios sobre los artículos vinculados a sindicatos, convenios colectivos y representación gremial, aunque mantenga contactos con interlocutores de la Confederación General del Trabajo (CGT). Rechazan además una convocatoria formal a la Casa Rosada por el momento.
En Balcarce 50 mantienen la postura de que no va a haber ningún cambio que modifique el “espíritu de la ley” y le bajan el tono a la posibilidad de que la central obrera convoque a un paro general. “No nos interesa en lo más mínimo lo que hagan. Ya hablamos con ellos durante la redacción del proyecto y siguen habiendo contactos”, agregan.
Las negociaciones las encabezan la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, y el ministro del Interior, Diego Santilli, que mantiene diálogo con los gobernadores. El integrante del gabineteya se reunió con Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Sáenz (Salta) y mantendrá encuentros en esta semana con Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Rolando Figueroa (Neuquén).






