El 3 de junio se conmemoran 11 años de la primera marcha de Ni Una Menos, realizada en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente embarazada asesinada por su pareja. Desde entonces, miles de mujeres se movilizan cada año para denunciar la violencia de género.
La fecha invita a reflexionar sobre los distintos tipos de violencia que persisten (física, psicológica, sexual, simbólica, patrimonial), con cifras alarmantes: un femicidio cada 35 horas, más de 250 víctimas al año y 182 niños/as huérfanos.
Entre los avances logrados desde 2015 se destacan la Ley Micaela (capacitación obligatoria en género para funcionarios públicos), la Ley Brisa (reparación económica para hijos de víctimas de femicidio) y la Ley 27.610 (acceso al aborto legal y seguro).
Sin embargo, la violencia persiste, incluso en los espacios donde las mujeres deberían encontrar contención. Persisten estereotipos y prejuicios que perpetúan un ciclo de violencia. Por eso, esta fecha sigue siendo clave para exigir una vida libre de violencia y sin femicidios.






