Los chicos, de 9 y 11 años, lograron escapar y ahora están bajo custodia estatal tras presenciar el brutal femicidio y suicidio en Bradford County.
Un hombre asesinó a su ex y se quitó la vida frente a sus hijos de de 9 y 11 años en Bradford County, Florida.
Todo ocurrió en la madrugada del 29 de enero, cuando la policía respondió a un llamado al 911 que se cortó abruptamente. Según informaron las autoridades, Rachael Renee Kerr (43) creyó que alguien había entrado a su casa y alcanzó a pedir ayuda antes de que la comunicación se interrumpiera.
El horror: amenazas, disparos y una huida desesperada
De acuerdo a la reconstrucción oficial, su expareja y padre de sus hijos, Loyd Alan Kerr (50) irrumpió en la casa, llevó a los chicos al auto y trató de forzar a Rachael a subir con ellos.
Ella logró escapar, pero recibió un disparo en el cuello y quedó tendida en el patio. Los agentes intentaron reanimarla, pero fue declarada muerta en el lugar.
Mientras tanto, Kerr llevó a los chicos afuera y les preguntó si querían “ir al cielo con papá”.
Según contó el jefe adjunto de la policía, Brad Smith, el hombre incluso apuntó con el arma a sus propios hijos, que le suplicaron que no lo hiciera. Finalmente, Kerr se disparó en la cabeza y murió en la entrada de la casa.
Los chicos, en shock, corrieron hasta la casa de un vecino para pedir ayuda. Ninguno resultó herido físicamente.
Un historial de violencia y advertencias ignoradas
La tragedia no fue un hecho aislado. Rachael tenía una orden de restricción contra Loyd Kerr y la policía ya había intervenido varias veces en el domicilio por episodios de violencia de género.
Kerr tenía causas pendientes y había salido recientemente de la cárcel por un cargo similar, según confirmaron fuentes oficiales.
Incluso una vecina, que vive en la misma propiedad, intentó intervenir al escuchar los gritos, pero Kerr la amenazó con el arma y la obligó a huir.
El dolor de la familia de Rachel: “El sistema le falló”
Nick Leidy, el hermano de Rachael Kerr, dijo que el crimen lo tomó por sorpresa y “le rompió el corazón”. .
“En mi opinión, el sistema le falló”, dijo Leidy. “¿Qué más podría haber hecho? Una orden de alejamiento, ese documento no le sirvió de nada. No la salvó“, consideró.
Los chicos, bajo protección del Estado y una campaña solidaria
Tras el crimen, los menores quedaron bajo la custodia del Departamento de Niños y Familias de Florida, a la espera de ser reubicados con familiares.
Una campaña en GoFundMe ya recaudó más de 14.000 dólares para ayudar a los hermanos con gastos de vida, ropa, útiles escolares, atención psicológica y los costos legales de la tutela.
En la página de la colecta, los organizadores dejaron un mensaje para la madre asesinada: “Rachael puede descansar tranquila. No te preocupes por tus hijos. Ahora los cuidamos nosotros”.





